Las radiografías dentales son un tipo de imagen de los dientes y la boca. Los rayos X son una forma de radiación electromagnética de alta energía y pueden penetrar el cuerpo para formar una imagen en una película.

Las estructuras que son densas (como las obturaciones de plata o restauraciones metálicas) bloquearán la mayor parte de la energía lumínica de los rayos X. Esto aparecerá de color blanco en la película revelada. Las estructuras que contienen aire aparecerán de color negro en la película, mientras que los dientes, los tejidos y los líquidos, aparecerán como sombras de color gris.

Los exámenes con radiografías dentales son seguros; sin embargo, exigen un nivel muy bajo de exposición a la radiación, lo que hace que el riesgo de posibles efectos nocivos sea muy pequeño.

Las técnicas y herramientas de las radiografías están diseñadas para limitar la exposición del cuerpo a la radiación y se adoptan todas las precauciones para garantizar que la exposición a las radiaciones es lo más baja posible (según el principio ALARA). Una bata emplomada minimiza la exposición del abdomen y debería usarse cuando se toma una radiografía dental. Por otra parte, un protector de tiroides emplomado protege la tiroides de radiaciones y debe utilizarse siempre que sea posible. El uso de un protector de tiroides emplomado está recomendado para las mujeres en edad reproductiva, las mujeres embarazadas y los niños.